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Si se acaba el deseo ya no se te para? |
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Alguna alteración en el camino que recorre la respuesta sexual humana desde el momento mismo del estímulo, puede llevar a una posterior disfunción y manifestarse con uno de los síntomas más comunes de la falta de deseo: la falta de ganas. |
Las hormonas, directamente relacionadas La testosterona es la hormona que no sólo regula la aparición de los caracteres sexuales masculinos sino también juega un papel fundamental en el proceso de la respuesta sexual y, por lo tanto, en el deseo. |
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El año pasado, se descubrió que pequeñas diferencias de lo normal en los niveles de hormonas sexuales masculinas-testosterona y dehidroepiandrosterona (DHEAS)- tanto en el hombre como en la mujer, pueden provocar la disminución o, eventualmente, el aumento de deseo. Si bien la existencia de estas hormonas se conoce desde hace tiempo, el descubrimiento de la función directa que ejercen sobre el desencadenamiento del deseo sexual es noticia reciente. Este descubrimiento dio lugar a un nuevo tratamiento a base de estas hormonas que consiste fundamentalmente en adaptar la medicación disponible para hombres a la dosis necesaria para mujeres. “Es imprescindible un buen diagnóstico”, sostiene Literat,”Anteriormente un paciente que tenía falta de deseo sexual se lo trataba psicológicamente únicamente pero hoy se sabe que es necesario un tratamiento interdisciplinario a cargo de sexólogos, ginecólogos, endocrinólogos y psicólogos, que contemple un buen diagnóstico, una medicación acorde y un apoyo psicológico.”
El principal ayudante del deseo, tanto en hombres como en mujeres, es la hormona masculina, producida en las glándulas suprarrenales donde también se producen hormonas relacionadas al stress. El exceso de secreción de adrenalina, o stress, también incide en este camino de la respuesta sexual humana ya que esa descarga de adrenalina interfiere con el metabolismo hormonal alterando la cantidad de hormonas en el cuerpo. Lo mismo sucede con el hipotiroidismo, la diabetes o la obesidad ya que todos provocan interferencia en ciertos mecanismos metabólicos y, por lo tanto, en el mecanismo del deseo. Otros temas: |
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