“Ambos lados tienen que educarse mejor”, dijo Glassgold. “Los terapeutas religiosos tienen que abrir sus ojos a los aspectos positivos de ser gay o lesbiana. Y los terapeutas seculares tienen que reconocer que algunas personas priorizarán su fe por sobre su sexualidad”, sostuvo la profesional.
El reporte de la APA añade que los psicólogos deben ser muy “cautelosos” a la hora de lidiar con pacientes homosexuales que provengan de entornos conservadores y religiosos. “Los profesionales pueden brindar terapias que no intenten cambiar la orientación sexual, pero que involucren aceptación, apoyo y desarrollo en la exploración de la propia identidad, sin imponer una identidad específica desde afuera”, dice un extracto del informe.
En EE.UU, el debate entre quiénes creen que se puede “curar” la homosexualidad y quiénes rechazan tajantemente esta idea ha cobrado importancia a la luz de casos como el de Bryce Faulkner. Tal como informamos en Universo Gay, este joven de Arkansas habría sido internado a la fuerza en un centro para “reparar” su homosexualidad, a pesar de que su novio denunció que el propio Bryce no estaba convencido de ello y que había sido forzado por sus padres para hacerlo.
Los amigos de Bryce Faulkner, el estudiante de Arkansas que habría sido forzosamente trasladado a un centro para “curar” su homosexualidad, han denunciado intimidaciones por parte de los padres del joven.
Según publica Pink News, el novio de Bryce, Travis Swanson y el activista por los derechos homosexuales, Brett Harris recibieron un llamado de los padres de Bryce, en el que se les advierte sobre las consecuencias legales que podrían afrontar luego de haber creado un sitio web destinado, precisamente, a localizar a Faulkner.
Tanto Swanson como los amigos del joven sostienen que Bryce fue llevado por sus padres a un centro religioso con el objetivo de “curar” su homosexualidad. Ellos han precisado además que, tras enterarse de que su hijo era gay, el señor y la señora Bryce lo despojaron de todas sus pertenencias (auto, dinero y teléfono móvil) y lo habrían trasladado al vecino estado de Mississippi por tres semanas. Además, especulan que el destino final del muchacho puede ser la ciudad de Pensacola (Florida), dónde funciona la congregación religiosa “Exodus International Ministries”, que promueve públicamente tratamientos para “sanar” la homosexualidad.